La pasividad frente al cambio climático


280 - 16 de noviembre de 2014

Joaquín DÍAZ
¿Cuántos años llevamos escuchando que hay que actuar contra el cambio climático, que hay que atajar el problema cuanto antes y que las soluciones se tienen que tomar inmediatamente para reducir su impacto? Demasiadas palabras, demasiadas reuniones y pocos hechos.

El informe presentado en Copenhague (Dinamarca) y realizado por más de 800 científicos no deja lugar a dudas. ¿Seguirán los países y sus gobiernos ignorando el aviso de cientos de reputados científicos? La respuesta es sí, nada impide a los gobernantes actuales seguir explotando los recursos de nuestro planeta, contaminar nuestro aire, cargarse la naturaleza y dejar la Tierra en ruinas.



Los movimientos ecológicos, la proliferación de las energías renovables o la concienciación ciudadana son factores muy importantes pero no determinantes a la hora de afrontar el cambio climático. Sólo unos pocos pueden poner límites a la hora de enfrentarse a un asunto de tamaño calado y desgraciadamente esos pocos no están por la labor.



“Con este informe en las manos, la ignorancia ya no puede ser un argumento para justificar la inacción”, aseveró Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, sobre el estudio publicado.



Los océanos se calientan, el nivel del mar aumenta, la nieve y el hielo disminuyen y la concentración de gases de efecto invernadero sigue imparable desde hace 800.000 años. Pese a todo, las organizaciones ecologistas advierten de que aunque es demasiado tarde para frenar el cambio climático, todavía es posible evitar la catástrofe, no cruzando el umbral que se considera peligroso y cuyo traspaso traería consigo severos impactos en la gente y los ecosistemas, además de conflictos violentos, migraciones forzosas y más luchas por el hambre.




Martin Kaiser, responsable de política climática en Greenpeace, asegura saber cómo tienen que actuar los gobiernos ante al cambio climático. “Tienen que eliminar gradualmente el carbón y el petróleo y aprovechar el potencial de las energías renovables para dar un gran salto hacia un futuro sostenible”.



Unos países lo tienen más claro que otros. Dinamarca se ha comprometido a utilizar el 100% de energías renovables en su sistema eléctrico y de calefacción para el año 2030, mientras en España se aprueban reformas energéticas que impiden desarrollar las energías renovables y se firman proyectos de extracción de petróleo.



Tenemos los datos, los medios y comprendemos lo que la ciencia nos está diciendo, sabemos que la sostenibilidad del planeta pasar por poner remedio a tanto dislate. Asimismo, deberíamos tener la responsabilidad de hacerlo por muchas cosas, pero sobre todo por una cuestión ecológica y humanitaria. Pues no es suficiente, nos falta la voluntad de cambio, el motor que mueve un mundo al que nos empeñamos en poner fecha de caducidad.