El polvo lunar y el viaje a Marte


250 - 15 de septiembre de 2013

Joaquín DÍAZ
Un efecto óptico, un brillo, un resplandor detectado en el horizonte lunar antes del amanecer. Así han descrito los astronautas de varias misiones Apolo lo que se piensa que puede ser provocado por el polvo lunar.

Hace unos días la NASA lanzó la sonda espacial LADEE (Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer), una nave que orbitará cerca de la superficie de la Luna. Con ella se podrá estudiar la composición de la atmósfera y el polvo lunar, el cual sigue siendo desconocido para los científicos, que temen que pueda ser un impedimento para futuros viajes astronautas.



La sonda LADEE, que despegó el 6 de septiembre con éxito de las instalaciones de la NASA en Virginia (Estados Unidos), cuenta con un presupuesto de unos 280 millones de dólares (211 millones de euros), lo que incluye el diseño y la construcción de la propia nave, que tiene un peso de 383 kilogramos y un tamaño de un coche pequeño.



Los científicos intentan investigar el polvo lunar para estar al tanto del peligro que puede suponer para los aparatos tecnológicos y los seres humanos, ya que se considera muy abrasivo y pegajoso. Además de averiguar si este polvo cargado eléctricamente por la luz del sol es el responsable de ese brillo que han divisado muchos astronautas.






La atmósfera lunar es otra de las metas de esta misión. “La tenue atmósfera de la Luna podría ser más común en el Sistema Solar de lo que pensábamos”, afirma John Grunsfeld, uno de los directores científicos de la NASA. Para descubrirlo la nave utilizará todas las herramientas de las que ha sido dotada y así poder determinar la composición química de la delgada atmósfera lunar.



Se prevé que la misión dure en total 160 días, los primeros 60 días servirán para llegar a la Luna y comprobar el buen funcionamiento de sus instrumentos y el sistema de comunicación por láser. Durante los siguientes 100 días, orbitando entre 20 y 150 kilómetros de altitud, se ocupará de recoger y analizar las muestras de partículas de polvo lunar. Finalmente, cuando la nave concluya su trabajo, se destruirá impactando contra la superficie de nuestro satélite.



Los datos que ofrezca la sonda permitirán conocer mejor los planetas y los objetos celestes del Sistema Solar, pero esta misión ha tenido controversias desde su planteamiento, pues también uno de sus objetivos es preparar una nueva misión tripulada que viaje a la Luna, pero no parece ser este el objetivo final.



Es probable que todo sea un ensayo, un pequeño entrenamiento para una empresa mucho mayor: viajar a Marte. Los científicos y astronautas están de acuerdo en que un cometido de este calibre es caro, complejo e incluso peligroso. Así que la Luna, mucho más cercana y accesible, sería el campo de pruebas, la rampa de lanzamiento para en un futuro no muy lejano mandar seres humanos a Marte, una misión que duraría dos años.



Por lo que todo esto supondría, probar la tecnología en la Luna se ha convertido en indispensable, diríamos que casi obligatorio, antes de emprender la ansiada aventura hacia el planeta rojo.