La luna llena nos altera el sueño


248 - 28 de julio de 2013

Joaquín DÍAZ
Un estudio reciente afirma que los ciclos lunares influyen en el sueño humano. En las noches de luna llena la gente tiene más dificultades a la hora de conciliar el sueño, además se duerme peor y menos tiempo.

Sólo hace falta navegar unos minutos por la red para darse cuenta de lo que significa la luna, lo que simboliza en diferentes culturas y lo que representa en numerosos mitos que tienen su origen hace miles de años.



El ser humano ha buscado innumerables respuestas en este satélite, se le han atribuido poderes mágicos, se ha usado en rituales, y sobre todo ha sido objeto de creencias y leyendas populares.



En algunas culturas se habla de deidad, en otras se le confieren poderes oscuros por su oposición al sol. Se le atribuye el don de la fertilidad, se dice que es capaz de influir en las mareas (esta cuestión es cierta, pues está científicamente comprobado). Y qué decir del mito del hombre lobo que tanto hemos podido observar en el mundo de la ficción. También cuentan que la luna nos controla, nos domina, que afecta a nuestro comportamiento y altera nuestros estados de ánimo. ¿Será cierto?



La primera evidencia del efecto de la luna sobre los humanos llega de la mano de Christian Cajochen y Anna Wirz-Justice, principales autores de la investigación que trabajan en el Centro de Cronobiología del Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Basilea (Suiza). Los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista científica ‘Current Biology’.



Los científicos monitorizaron la actividad cerebral de los voluntarios, observando los movimientos oculares y midiendo las secreciones hormonales. Después de varias comprobaciones “nos dimos cuenta de que respondían a los ritmos geofísicos de la luna”, afirmaba Christian Cajochen, quien también revelaba cuáles eran las condiciones de los participantes: “No veían la luna y ni siquiera conocían cuál era la fase lunar en ese día”.





El experimento realizado a 33 personas concluyó que durante las noches de plenilunio los voluntarios tuvieron más problemas para conciliar el sueño, concretamente unos cinco minutos más. Además durmieron veinte minutos menos y se redujo un 30% la actividad cerebral relacionada con el sueño profundo.



Asimismo, los participantes del estudio sentían que su sueño fue más pobre, menos reparador que otras veces, a lo que se unían los bajos niveles de melatonina, una hormona relacionada con la regulación de los ciclos del sueño y la vigilia.



La mayoría de las cosas que se han dicho y escrito sobre la luna no tienen base científica, pero una de ellas era justo lo que ha comprobado este estudio. Cierto que sólo se ha puesto la primera piedra, pero estamos más cerca de pensar que sí, que la luna influye en nosotros, que a los seres humanos nos afecta tanto como para pensar que su poder se extiende más allá de lo que imaginamos.