Noel Gallagher sigue persiguiendo el ayer


292 - 5 de abril de 2015

María L. NÚÑEZ
En La Brecha este mes de abril suenan los acordes del último disco del artista británico.

Si Noel Gallagher pretendía ponerlo fácil a la hora de titular la crítica musical de su último disco, lo ha conseguido. Su 'Chasing Yesterday' es todo un repaso musical a un rock ya conocido, que suena igual de bien que siempre pero que no aporta nada novedoso. Si lo comparásemos con un símil futbolístico se podría decir que "jugó como nunca, pero perdió como siempre". Y ya sabemos, en la música, como en el balompié, vales lo que vale tu último resultado, sea un hit o un disco memorable. Y 'Chasing Yesterday' no es ninguna de las dos cosas.



Vaya por delante que quien suscribe estas líneas cree que Noel Gallagher ha compuesto algunas de las mejores canciones en las últimas décadas en las islas británicas; y que gran parte del éxito del llamado britpop de los noventa se debe, en gran medida, a su música. Sin embargo, estos high flying birds que forman la banda de Noel ni vuelan alto ni tienen la cadencia del sonido que se espera de un artista con su talento. Y no es entendible, cuando Gallagher se caracteriza por un verbo fácil, respuestas recurrentes y un ingenio apabullante, que esa chispa y frescura no se vean reflejados en su segundo disco en solitario.




La decena de pistas que conforman el álbum comienzan con el rock en estado puro de ‘Riverman’, una canción marca de la casa que augura un buen comienzo. Le sigue ‘In the heat of the moment’, que coopera para que la escucha vaya in crescendo y atrape con su estilo gamberro y su ritmo estilo años noventa. El estribillo pegadizo hace el resto. La pena es que ese buen comienzo se ve suspendido por canciones como ‘The girl with X-Ray eyes’, ‘Lock all the doors’, ‘The mexican’ o ‘The dying of the lights’, todas ellas con un sonido más típico de un cantautor que de la estrella de rock que Gallagher es desde hace más de dos décadas.



En ‘Chasing yesterday’ hay muestras de la experimentación con la que al artista de Manchester sorprende al público, buena muestra de ellos es la pieza ‘The right stuff’, que atrapa por la novedad. El problema es que le siguen canciones demasiado tranquilas que impiden mantener el ritmo de un disco que enganche (‘While the song remains the same’, ‘You know we can’t go back’ o ‘Ballad of the mighty’).



En resumen, el último disco de Noel Gallagher está musicalmente muy trabajado pero aporta poca novedad a un mercado saturado de revivals y de música que se consume como la comida basura: pasado mañana nadie recordará que existe. Y, aunque Gallagher suena mejor que la música que se pincha en las radiofórmulas, no se parece en nada al artista que revolucionó la música en los noventa. Por cierto, se darán cuenta que para hablar de Noel no ha hecho falta mencionar a Oasis o a Liam Gallagher en el artículo, una proeza a la altura del talento de Noel. Un talento que en solitario todavía tiene mucho que demostrar.