Triaca: ajuste y sindicalismo


312 - 31 de enero de 2015

Ariel MAYO
El sainete sobre el traspaso del mando entre Cristina Fernández y Mauricio Macri ocupó la atención de los medios de comunicación en los últimos días. La desmesurada banalidad de la cuestión da cuenta tanto de la función social de dichos medios y como de la clase social a la que sirven. Sin embargo, si se pone atención en medio del océano de tonterías, es posible encontrar declaraciones significativas acerca del contenido del ajuste económico impulsado por el macrismo.

Jorge Triaca es el ministro de Trabajo del gabinete que acompañará a Mauricio Macri a partir del 10 de diciembre. No es preciso hacer mención a su “prontuario”, pues éste ha sido difundido en varias oportunidades por los medios alternativos. Triaca ocupará un lugar importante en el esquema de gobierno del macrismo, pues tendrá a su cargo la negociación con los sindicatos, vital para evitar que el conflicto social se desborde y complique la marcha del ajuste. Triaca es consciente de su tarea, tal como aparece expuesto en una entrevista brindada al canal de noticias TN y reproducida por el diario LA NACIÓN (Viernes 4/12/2015). El reportaje fue realizado luego de la reunión entre el presidente electo (Macri), y el titular de la CGT Azopardo (Hugo Moyano).



Triaca expresa con claridad cuál es el núcleo del diagnóstico del macrismo acerca de las causas del estancamiento de la economía argentina: “Vemos una economía a la que le falta un flujo de inversiones y creemos que hace falta credibilidad y confianza para conseguirlo.” En otros términos, el ajuste no es otra cosa que la puesta en marcha de un nuevo ciclo de acumulación de capital a partir de un incremento de la inversión de los empresarios. ¿A qué se refiere con “credibilidad y confianza”? A que los capitalistas tengan “confianza” en que el gobierno será implacable en la ofensiva contra los trabajadores, dirigida a reducir los salarios y a generar condiciones (sobre todo la expectativa de mayores ganancias) que hagan atractivo invertir en nuevos negocios.



En este marco, el macrismo precisa de sindicatos plenamente integrados al proyecto del capital. De ahí el énfasis de Triaca en la unidad del sindicalismo: "Nosotros necesitamos acordar para que todos los elementos donde haya conflicto se canalicen a través de las instituciones, por eso necesitamos que esas instituciones [en referencia a una CGT unificada] tengan fortaleza.” No es casual que el pasaje que acabamos de indicar esté inmediatamente antes de la referencia a las inversiones mencionada en el párrafo anterior. La “confianza” requiere como condición necesaria que el ataque a los ingresos de los trabajadores no se vea perturbado por la resistencia de éstos. La existencia de un movimiento obrero fragmentado crea un caldo de cultivo para la acción de la militancia de base, sobre todo la vinculada a los partidos de izquierda, pues debilita la capacidad de control de la burocracia sindical. El macrismo apuesta a la unidad de la CGT porque sabe que nada malo puede esperar de los jerarcas sindicales, pues tradicionalmente han operado como un aparato de dominación estatal. ¿Qué el pago de sus servicios suele ser muchas veces desproporcionadamente elevado? Por supuesto que sí, y Triaca sabe esto por experiencia familiar (Triaca padre amasó una fortuna como dirigente del sindicato de los trabajadores de la industria del plástico). Pero esto se compensa con los servicios que prestan al capital.



La burocracia sindical, de la que Hugo Moyano es el exponente más importante en esta época, tiene dos objetivos que orientan su acción: conservar el control de los sindicatos (fuente de su poder político) y asegurar el funcionamiento normal de la economía capitalista. Por eso Triaca puede decir: “Hay un proceso de unidad en el sindicalismo de Moyano y nuestra visión. Coincidimos con Moyano en que hace falta previsibilidad en la economía". Si se tiene en cuenta que más de un tercio de los trabajadores en actividad son “no registrados”, es decir, sus empleadores no pagan por ellos contribuciones a la seguridad social y al sistema previsional, y que el 50 % de los trabajadores ocupados gana menos de 6000 pesos mensuales, es posible entender a qué se refiere en qué consiste la mentada “previsibilidad de la economía”: la aceptación por parte del movimiento obrero del deterioro en sus condiciones de vida. Esa es la función primordial que el macrismo asigna al sindicalismo en la etapa que se inicia.



El instrumento político para concretar la alianza entre el nuevo gobierno y los sindicatos es el “pacto social”: “Vamos a convocar a un acuerdo social en el cual creemos que todos los sectores deben estar representados. Es una condición necesaria el pacto social para salir adelante, es parte del proceso de reconstrucción.” Por supuesto, la militancia clasista quedará excluida de dicho pacto.

Triaca culmina la entrevista volviendo otra vez sobre el tema principal, la búsqueda de nuevas inversiones. Sostiene que por medio de ella podrá combatirse al trabajo en negro, cuya extensión es mayor de lo que indican las estadísticas oficiales. Traducido a un lenguaje más llano: el macrismo procurará pagar con un aumento del empleo (generado por las nuevas inversiones) el apoyo de los sindicatos a la tarea de contención de las posibles resistencias obreras al ajuste.




Por último, la claridad con que Triaca expone su política es signo de la confianza que tiene la burguesía argentina en poder llevar adelante el ajuste. En este sentido, el PRO expresa la conciencia de que el período iniciado en 2001 se encuentra terminado y que es posible avanzar a fondo en la ofensiva contra los trabajadores.





Villa del Parque, martes 8 de diciembre de 2015