Detienen al Chapo


310 - 17 de enero de 2016

Guillermo GALLARDO
El gobierno mexicano daba el comunicado. El mayor narcotraficante nacional e internacional era apresado en el estado noroccidental de Sinaloa. Tras fugarse de la cárcel hace medio año, El Chapo Guzmán, era otra vez acorralado y, luego, detenido. En una operación digna de una película de Hollywood, como la que pretendía grabar sobre su vida, Joaquín Guzmán era de nuevo capturado y puesto a disposición estatal. Un acontecimiento celebrado por las autoridades, y comentado por medio mundo.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, más conocido como El Chapo Guzmán, era detenido el pasado viernes ocho de enero. Nacido en La Tuna, Badiraguato (Sinaloa, México), en diciembre de 1954, El Chapo, es el supuesto líder de una organización internacional de droga llamada la Alianza de Sangre. También conocida como el Cártel de Sinaloa, esta asociación delictiva tiene el dudoso honor de ser el mayor cartel de droga del mundo. Y su líder, por muy cultural y conocida que se haya hecho su figura, está considerado uno de los hombres más peligrosos del mundo, sólo por detrás de algunos nombres conocidos del yihadismo internacional. Nombre, o apodo, el del Chapo Guzmán, muy corriente y humilde, para un hombre que ha movido los hilos del tráfico mundial de cocaína y, por ende, ha controlado vidas y dinero como pocas personas en el planeta. En 2013 la revista Forbes le colocó en el lugar 67 entre las personas más poderosas del mundo, a pesar de haber admitido haber asesinado a entre 2.000 y 3.000 personas (la misma revista calculó su fortuna en mil millones de dólares). Dos caras de una misma moneda, que no en vano, son las que han contribuido al desarrollo ulterior de su faceta mediática, esa misma que fluctúa entre supervillano y un hispano Robin Hood. Y esa misma que, al parecer, él mismo ha empezado a creer y que quería mostrar en una futura película sobre su vida y sus hazañas.



Sea como fuere, Joaquín Archivaldo Guzmán era detenido tras una espectacular huida, sólo comparada a sus persecuciones y fugas anteriores. Y es que ya en 2001, se convirtió en el segundo hombre más buscado por el FBI y la Interpol después de Osama Bin Laden: y tras la muerte de este último en 2011, el ranking titulado "Los nuevos 10 más buscados", que se elaboró a partir de una lista realizada por la revista Forbes, colocó en primer lugar a Guzmán Loera, a quien calificó como un hombre "implacable y determinado". Lo cual, desató una fiebre por detenerlo dentro y fuera de sus fronteras natales. En todo ese tiempo fue detenido y se escapó en varias ocasiones. Lo que fue aumentado su fama y seguimiento. Ya en febrero de 2014, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, confirmaría que Guzmán Loera había sido capturado en un operativo conjunto de la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Pero apenas un año después, en julio de 2015, habría de fugarse nuevamente, esta vez sería del penal de máxima seguridad de "El Altiplano", ubicado en Almoloya, Estado de México. Guzmán lo iba a hacer con un espectacular túnel, obra de ingeniería y control del sistema penitenciario digno de un Fantomas, siendo desde ese momento el único hombre vivo que habría logrado fugarse dos veces de un penal de máxima seguridad. Desde ese momento, su notoriedad subió como la espuma, y ya no sólo en los ámbitos nacional o informativo, si no en la cultura y los grandes medios, y se iba a volver la obsesión del Presidente mexicano Peña Nieto.



El pasado 8 de enero de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto confirmaba la noticia. Vía Twitter aseguraba que Guzmán Loera había sido nuevamente capturado. En una operación de la Secretaría de Marina (Semar) en el estado noroccidental de Sinaloa, cuna de Guzmán y de los más famosos narcotraficantes mexicanos, era apresado. Aunque primero la policía tendría que enfrentarse a sus guardianes, y abatir a cinco de ellos, mientras Guzmán escapa por uno de sus ya conocidos túneles. La mala fortuna quiso que, tras robar un coche a punta de pistola, un control al efecto le cortase el paso: efectivos del control a los que este filántropo asesino (filántropo para muchos sectores deprimidos de la sociedad, y asesino para el resto), se ofreció el oro y el moro para poder escapar.



Al parecer, sus intentos de negociar el rodaje de un film sobre su persona, habían puesto a los servicios de inteligencia sobre sus pies. Una foto con el actor Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo, fueron determinantes. Fotos que, como se ha podido comprobar después, han mostrado otras dos facetas menos conocidas del Narco, la de actor y la de Casanova. Según se ha sabido, el encuentro, que dio lugar a escuchas y seguimientos, tenía como fin preparar con los actores el documental sobre su biografía, y tuvo también como resultado un enamoramiento y un epistolario romántico hacia la actriz.



Y no ha de resultar del todo sorprendente, dada la erótica del poder, el coqueteo con el mundo del celuloide de la mafia, o del cine con el hampa, como tampoco lo era esa doble visión del líder del Cártel de Sinaloa, bueno y malo, terrorista y salvador de los pobres. Ahí tenemos casos clásicos como el de Dick Turpin, John Dillinger, o nuestro Curro Jiménez, y casos más recientes como el del también narco Pablo Escobar. Y si hablamos de cine y personajes del crimen organizado ni acabaríamos, desde el Padrino al Scarface cubano, Tony Montana.



Siempre ha habido leyendas sobre estos grandes malhechores, que llegan a tener tanto poder que crean servilismos en sus lugares de origen. Quizá siempre los habrá. Y mientras, El Chapo sigue generando una expansión viral en las redes y la cultura pop-moderna, acrecentando su mito y su personaje, dando lugar a narco-corridos, a memes en pro en contra y, sobre todo, en favor del humor y la chanza; creando historias sobre sus amores, y poniendo en venta los horrendos modelos de camisa que lució en sus encuentros hollywoodienses. Incluso, cómo no, dando lugar a teorías conspirativas sobre su detención, sobre la falsedad de su captura o sobre lo pronto de su fuga.



Una detención mediática, sonada, esperada por muchos y lamentada algunos, que si bien demuestra que a un personaje en concreto se le puede detener si se ponen los medios apropiados, a la postre no quitará los grandes problemas del país, y no sólo porque El Chapo vuelva o no a escaparse de la cárcel, o por si podrá o no dirigir sus negocios desde la penitenciaría que le dejó escapar, sino porque el endémico problema de la pobreza que acaba adorando a delincuentes que les dan las migajas sigue ahí, como lo hace el problema de la droga que, fácilmente, aupará a otro caudillo para continuar una lacra que se ha vuelto casi imposible de erradicar.