Los más poderosos


308 - 8 de noviembre de 2015

Guillermo GALLARDO
Esta semana se presentaba oficialmente la lista de los personajes más poderosos del planeta. La revista Forbes dejaba caer el ranking de los 73 hombres y mujeres con más influencia política del panorama internacional. Por tercer año consecutivo, Vladimir Putin encabeza el prestigioso registro.

Siempre habrá quien recurra a visiones conspiratorias de la historia y la actualidad. Siempre habrá quien nos diga que todo es una gran mentira y que lo que vemos no es si no un velo de maya, una estúpida cortina de humo, para no ver los verdaderos hilos del poder. Descartando todas estas ideas paranoides, dejando a un lado al Bilderberg Group, a los grupos multinacionales, a los masones, a los judios o, incluso, a las cúpulas vaticanas, como verdaderos señores del poder y artífices de la escena política y social del nuevo milenio, que quien sabe si algo tendrán de cierto; la afamada revista norteamericana Forbes presentaba recientemente su relación de los hombres más poderosos del planeta. ¡Cómo si ésto señores no fueran meros títeres de intereses más granes!, que diría alguno...



Desde Nueva York, este miércoles se anunciaba la lista de setenta y tres miembros, entre los que figuraban todo tipo de líderes políticos, financieros y religiosos. Lo suficiente variada y compleja como para que pudiera ser al menos una suerte de lista aproximativa del poder, sus mecanismo y actividades: si bien, siempre cabrá la idea de que ningún verdadero jerarca se deja conocer... el mayor logro del diablo es que nadie sepa su existencia, que dirán también algunos, poniendo de ejemplo al patriarca de la familia Rothschild.



Y es que, por mucho que se tengan en cuenta variables como el impacto social, los recursos financieros que maneja o la amplitud de la esfera de influencia, siempre habrá dudas ante valoraciones tan complejas y, en parte subjetivas. Máxime cuando todo se hace recaer en individualidades, y no es la influencia algo tan medible como la lista de fortunas (también, a veces, puesta en entredicho). Y no lo decimos para desacreditar la empresa mediática de la revista Forbes, con todo su amarillismo y reduccionismo, ni mucho menos, para dar una palmadita en la espalda a youtubers y conspiranoicos varios, dios nos libre... es sólo la manifestación de un hecho palpable, y muy foucacultiano, el poder no se tiene, ni casi se ejerce, ni es individual, el poder es variable, incontrolable, efímero, multifuncional y, a veces casi ontológicamente independiente... tanto que resulta poco menos que un brindis al sol, o un juego divertido, decidir, nombrar y clasificar a los individuos o entidades más poderosas para un año concreto.



Un ranking que muestra la importancia de los líderes mundiales, de los grandes multimillonarios, de los gigantes de internet e, incluso del terrorismo: el líder del grupo extremista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, que ocupa la posición 57. Un listado, donde por tercer año consecutivo Vladimir Putin aparece en primer lugar, dejando por detrás a Anjela Merkel, Obama, Xi JinPin e, incluso, con el renovador Papa Francisco... y además de estos, la lista de los "diez" la completan, en este orden, el cofundador de Microsoft Bill Gates; la presidenta de la Reserva Federal de EE.UU, Janet Yellen; los primeros ministros del Reino Unido y de India, David Cameron y Narendra Modi, y el directivo de Google Larry Page. Así mismo, entran en la lista nombres como Carlos Slim, Donald Trump, Bill Clinton o Mark Zuckerberg. Ahh, y ningún español.



Sea como sea, la lista está ahí, y para todo periodista, historiador, ciudadano informado o, como no, conspiranoico, siempre es una golosina informativa. Muy voluble y de poco recorrido, pero, a la postre, un entretenimiento con cierto carácter simbólico. Un recreo para saber por donde van los tiros, y dar un halo de omnipotencia a esas figuras "humanas, demasiado humanas" en muchos sentidos, y por supuesto, preparado por Forbers para tener un gran impacto informativo, unos grandes ingresos y repercusión, amén de conseguir (¡cómo no!) influencia y poder... aunque aún no haya lista para ellos.