El Partido Republicano pierde la brújula


319 - 20 de marzo de 2016


El Partido Republicano de Estados Unidos perdió la brújula hace tiempo. Después de los ocho años de administración Bush, la falta de un liderazgo contundente y de una ideología de futuro les hicieron caer en una crisis de identidad.



El conservadurismo original del, partido con una gran masa de votantes en los estados de la América profunda, fue su seña de identidad durante años. Mano dura y liberalismo económico, eran las dos piedras angulares de una política que les sirvió durante décadas y sentó a varios presidentes en la Casa Blanca.



Con la llegada del neoconservadurismo se llevó al extremo la agresividad en política exterior y un mayor conservadurismo en política interior. Los años del gobierno de Bush afectaron a la imagen del partido dentro y fuera de las fronteras estadounidenses. Pero lo peor estaba por llegar.



A la maquinaria política republicana no se le ocurrió mejor manera de contrarrestar al fenómeno mediático Obama que con una mujer aún más neoconservadora que sus predecesores, Sarah Palin, que fue aupada por el movimiento 'Tea Party'. Entonces se creó un clima de agresividad, populismo y falta de política real que pasaron factura al GOP. Pero no aprendieron la lección: las estrellas mediáticas solo duran unos segundos televisivos si detrás no hay un proyecto político real.



Dicha crisis es estos días incluso más aguda, puesto que no hay un líder con suficiente apoyo, los diferentes grupos están divididos y no tienen una brújula ideológica clara. La llegada de Donald Trump a su partido no ha hecho sino agravar más este problema. El Partido Republicano tenía que haber parado hace tiempo este conato de político -mitad showman, mitad empresario-, que ha llevado un clima de agresividad a un país que aspira a seguir siendo una de las naciones más poderosas del mundo.



El Partido Republicano, con sus 162 años de historia, no se puede permitir ir a la deriva y tener como cabeza de lista a un fanático de sí mismo. Los votantes republicanos merecen algo más. Los ciudadanos estadounidenses merecen algo más. El mundo merece algo más. La pregunta es directa: ¿tienen aún tiempo? Hasta la próxima semana.